por Mayra Viñalet Navarro
¿Qué hacer cuando descubres que, a tu lado, todos los días, tienes a una persona excepcional, a un ser genuino, abierto, franco, diferente? ¿Qué hacer cuando le miras y sientes que le amas infinitamente? ¿Y qué hacer cuando ese ser divino, alado, idealizado, te dice por las noches, al oído, con voz tenue y sincera, que te ama, que siente miedo cuando no estás cerca? ¿Cómo puedes ponerle, entonces, freno a esos deseos que te brotan de hablar de él, de sus cosas, de su mundo de sueños?
Entenderán pues, amigos, que de esos sentimientos que despierta en mí esa persona excepcional, brillante y única, no han de poder salvarse. Así que estoy aquí, ante ustedes, muerta de amor, y de deseos, para hablarles de mi Marcelo.
Quiero, aspiro a poder, explicarles por qué es él excepcional. O tal vez deba, ahora, sólo incitarles a que lean, salidos de mi corazón y del de otros que le quieren y conocen, cómo es él, cuán fabuloso y ancho es su mundo de sólo siete años. Después de todo, estamos aquí para presentarnos, regalarnos, y evaluarnos nuestros blogs. Así que quiero entonces compartir con ustedes “El blog de Marcelo”.
Imaginen que recién ayer, al verme inquieta, agitada y nerviosa escribiendo sobre él, me ha preguntado, “pero mami, ¿por qué la gente tiene que saber quién soy, por qué me pones en Internet? ¿Es para que sepan que digo malas palabras y mentiras? ¿Y si voy preso?
Esas fueron las preguntas que como balas salidas de ametralladoras, me hizo anoche mi hijo Marcelo, mientras trataba de dar los toques finales al Blog que les presento hoy.
Podrán imaginar cuánta riqueza anecdótica poseo desde que nació, todo un manantial de historias para contar, —que si no fuera en un blog plasmaría en papel, sin dudas. Tenía por tanto todas las justificaciones para aprovechar esta oportunidad de crear un sitio en el que pueda dejar mis apuntes a partir de las experiencias que a diario vivo como madre y que seguramente él un día enriquecerá.
No voy a deslumbrarlos hablándoles del resultado de un test psicométrico que le hicieron con solo dos años y medio; decirles que le hablaba a los niños de su aula en pre-escolar de “la conciencia” como algo que te dice por aquí lo que puedes hacer o por allá lo que no se debe hacer, señalando los oídos; o tal vez hacerlos sonreír con otra de sus preguntas: ¿mami, yo soy adoptado?
Es fabuloso también, pienso, que cuando Marcelo tenga veinte años y ya no sea “este chiquillo”, pueda entrar al ciberespacio y recapitular sus primeros años de vida, sus fantasías, plasmados ahí para millones de personas. Verse pequeño, revivir su infancia de magia y de sueños, algo que para nosotros solo era posible cuando nuestros abuelos lo contaban.
Trasladar las vivencias de mi niño, nacido en Cuba, permitirá además que en diversos lugares del mundo pueda apreciarse un reflejo indirecto de la sociedad cubana, sus circunstancias y específicamente la de los niños, cómo viven, cómo se inician en la escuela, las posibilidades que tienen en la vida, sus características, sus gustos, sus prioridades, sus carencias.
Confieso que sólo gradualmente logré dominar las interioridades de esta tecnología, que es fascinante en sí misma y brinda asombrosas posibilidades, hasta ayer ocultas para mí y que este Diplomado ha puesto de manifiesto en toda su dimensión.
Con el orgullo de que el protagonista de este blog surgió de mí, y también con humildad, les dejo ahora con este esfuerzo, que ha de revelárseles cuando hagan clic en www.marceloynani.wordpress.com
La Habana, 22 de mayo de 2008

1 comment
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Junio 4, 2008 a 10:31 pm
Papo
Hola Marcelito, es tu papá!,
Después de 7 años de convivencia contigo y esta vez con la oportunidad de verte resumido en este blog, quiero que sepas que estoy muy orgulloso de tí y que eres la mayor inspiración en mi vida.
Papo siempre va a estar contigo.
Te quiero mucho.