Marcelo nació el 9 de noviembre del año 2000, a las 7 y 18 minutos de la mañana de un jueves, en La Habana, Cuba. Pesó 8 libras y midió 55 cms., algo verdaderamente sorprendente porque aún me pregunto cómo podía tener dentro de mí “tanto muchacho”. El Hospital es conocido como El Sagrado Corazón, pero su nombre actual es González Coro, situado en el conocido barrio capitalino de El Vedado.

Pues sí, ¡tremendo trabajo me dio parirlo!, porque no cooperó en nada para nacer. Como nos llevó varios días ese proceso, parece que se cansó y decidió dormir en lugar de empujar un poquito más para salir pronto. Toda la labor me la dejó a mí sola y como sé muy bien el riesgo de un parto, cooperé en todo haciendo lo que aprendí en las clases preparatorias que reciben las embarazadas.

Cuando lo pusieron frente a mí, me llamó poderosamente la atención el parecido que tenía con mi papá, pues como dicen que los niños acabados de nacer no se parecen a nadie y que una se empeña en buscarles parecido… El caso es que estaba muy bonito y muy tranquilito. No fue de esos niños que nacen llorando y gritando tanto, algo que nos confundió a todos porque nos imaginamos que íbamos a lidiar con un niño extremadamente tranquilo, como lo fue su papá. Eso es lo que quiere toda familia que espera un bebé: un muchachito tranquilo, pero amigos, ¡de eso nada!!!